24/03/2025
En su última publicación en la revista Foods, un equipo de investigadores del laboratorio de acuicultura ecológica de la Universidad de California, Santa Cruz en los EE.UU, presentó una innovadora alternativa para los productos marinos sostenibles, desarrollada a lo largo de varios años. Basándose en estudios previos, los científicos crearon nuevas formulaciones de alimentos para acuicultura dirigidas a la trucha arcoíris de cultivo. Estas formulaciones reemplazan los ingredientes tradicionales de harina de pescado —derivados de peces silvestres— por microalgas marinas de la especie Nannochloropsis sp. QH25. Los resultados mostraron que las microalgas pueden sustituir completamente la harina de pescado, manteniendo niveles de crecimiento, valor nutricional, rentabilidad y otras métricas clave sin comprometer la calidad.
Este avance podría resolver un importante desafío en la industria pesquera, pues mientras la demanda mundial de productos del mar sigue creciendo, las poblaciones de peces silvestres están disminuyendo.
Los investigadores de la UC Santa Cruz, liderados por Sarker y la profesora Anne Kapuscinski, han estado trabajando en el reciclaje de los restos de microalgas cultivadas comercialmente para suplementos dietéticos humanos.
En su investigación más reciente, los científicos probaron diversas formulaciones y técnicas de procesamiento que resultaron exitosas. Los peces alimentados con microalgas crecieron de manera similar a aquellos alimentados con la dieta convencional. Los resultados mostraron que no había diferencias significativas en el crecimiento, la rentabilidad estimada ni el valor nutricional de los filetes de pescado, incluso cuando se reemplazó por completo la harina de pescado con microalgas.
Tras este éxito, el equipo planea desarrollar una fórmula que también sustituya el aceite de pescado, buscando lograr una dieta completamente libre de productos pesqueros. Además, explorarán aumentar la cantidad de microalgas en la dieta para reemplazar otros ingredientes de origen terrestre, lo que podría mejorar aún más el valor nutricional del pescado y reducir la huella de carbono de la acuicultura.