19/03/2025
Los productores de maíz que intentan optimizar la absorción de nitrógeno por sus cultivos a través de diversos métodos de fertilización podrían estar gastando más de lo necesario, según estudios recientes de la Universidad de Illinois de Estados Unidos.
A pesar de probar diferentes estrategias de aplicación, los investigadores encontraron que el maíz absorbe alrededor del 67% de su nitrógeno de fuentes naturales del suelo, no de fertilizantes aplicados.
En cuatro estudios realizados en el centro de Illinois, se marcó el nitrógeno de los fertilizantes con un isótopo natural, 15N, para evaluar su absorción. Los resultados mostraron que, independientemente de la forma de aplicación o el momento en que se fertilizaba, la mayor parte del nitrógeno presente en la cosecha no provenía de los fertilizantes. Este hallazgo es crucial para que los agricultores comprendan que no todo el nitrógeno que compran llega al cultivo.
Por ejemplo, un estudio de 2019 reveló que solo el 21% del nitrógeno aplicado en otoño en forma de amoníaco anhidro llegaba al grano de maíz. Además, los inhibidores de la nitrificación no mejoraron la eficiencia de absorción. Aunque métodos como la aplicación en bandas o el fertilizante lateral durante la temporada mejoraron ligeramente la absorción, el suelo siguió siendo la fuente principal de nitrógeno.
Este descubrimiento tiene implicaciones tanto económicas como ambientales. La aplicación excesiva de nitrógeno no solo representa un gasto innecesario para los agricultores, sino que también contribuye a la contaminación de aguas y al aumento de gases de efecto invernadero. Los investigadores sugieren que es fundamental ajustar la dosis de nitrógeno según las capacidades del suelo, optando por una fertilización más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
En resumen, mientras que los agricultores pueden mejorar la eficiencia de la absorción aplicando nitrógeno basado en nitratos durante la temporada de crecimiento, el papel crucial del suelo en el suministro de nitrógeno debe ser considerado en las decisiones de fertilización. Con una gestión adecuada, es posible reducir costos y minimizar el impacto ambiental.